El exceso de rotaciones ha mermado al Barça este curso

Después de la importante inversión realizada el pasado verano, el FC Barcelona saltaba al campo en esta 2016-2017 con una plantilla suficientemente amplia para no sufrir en exceso en las tres competiciones. A diferencia de lo que ocurrió la temporada pasada, donde el equipo dio un bajón físico enorme en el mes de abril que le costó la Champions y casi le cuesta LaLiga, todo parecía diferente esta estación.

Sin embargo, las lesiones han seguido golpeando al equipo a pesar de que los minutos se han ido repartiendo en más miembros del equipo. Pesos importantes como Sergio Busquets o Andrés Iniesta han caído en los infortunios que les han mermado claramente, tal y como se pudo ver ante el Paris Saint-Germain. Puede que contra los galos no sólo haya sido un tema de “piernas” sino también de fútbol, algo en lo que las rotaciones también podrían tener cierta importancia.

Desde que se reparten más minutos en más jugadores, ser titular en el Barça es mucho más barato. Esto quizás pueda haber roto una competitividad más grande que haga que los jugadores culés se mantengan “enchufados” durante todos los entrenos y en cada minuto que hayan tenido. 

Está claro que hay jugadores que han llegado nuevos y no han demostrado, durante los seis meses que llevan en el equipo, estar al nivel adecuado del Barcelona en partido importantes. Un ejemplo claro es André Gomes y su nefasto partido ante el PSG. Pero antes de este, fue por ejemplo el duelo ante el Atlético de Madrid donde no se le vio ni en defensa ni en ataque.

El ejemplo claro de Aleix Vidal

Algo, todo ello, que contrasta con lo difícil que lo ha tenido Aleix Vidal para contar en el primer equipo. Los técnicos aludían sólo a cuestiones deportivas, para tirarse casi cuatro meses en blanco. El de Puigpelat trabajó en silencio, apretó los dientes y le dio la vuelta a la situación. Antes de su grave lesión, el nivel exhibido había sido excelso dando seis asistencias de gol y anotando dos en seis partidos.

Para Vidal entrar en el once o en una convocatoria no era un premio dado porque sí, sino que había habido mucho trabajo detrás para conseguirlo. Algo que deben “sufrir” los nuevos, que observan como cada x tiempo tendrán una nueva oportunidad en un once que está perdiendo su identidad.

Ese es otro punto negativo de las excesivas rotaciones, la pérdida de un once titular que se conozca de memoria y salga en los partidos importantes como ante el Paris Saint-Germain a morder desde el primer minuto. Igual que ese equipo que hace justo un año maravilla a todo el mundo y parecía imparable.

Eso sí, no se debe entender esto como una oda contra las rotaciones, ni mucho menos. Éstas deben de existir, pero deben de ser de manera práctica. En partidos puntuales y en momentos precisos deben de ser estas acometidas. No puede haber siete cambios de un partido para otro cuando se está jugando el liderato de LaLiga o el pase a la siguiente ronda de la Champions.


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