DIVISION, PITOS, TRISTEZA. PURO BARÇA

     Semana complicada la última. Se logró el pase a la final de la Copa del Rey pero el juego no fue bueno y es posible que la suerte nos hiciera un guiño para ayudarnos a lograrlo.

     Fuimos a Paris y salimos trasquilados, humillados y nos dejan con un pie y medio(o puede que más) en la calle, y cuando algunos rumoreaban(en voz baja para no parecer locos) la esperanza de remontar, llega el partido ante el Leganés y el modesto equipo madrileño nos da un baño en casa mereciendo, al menos, un empate, que se rompió gracias a un absurdo penalti(clarisimo pero absurdo) que Villanueva, esta vez, no pudo negarse a señalar.

     Y Messi con rabia logró el gol de la victoria sin celebrarlo, con cara de pocos amigos, en un Camp Nou que con su absentismo habitual apenas llegó a los dos tercios de aforo, se dedicaba a pitar y a insultar a los jugadores, en un ejercicio de amnesia que olvida que en los últimos 12  años hemos sido el club con más títulos de España y casi de Europa, con 4 champions, 8 ligas y 4 copas, ahí es nada.

     Evidentemente no pretendo decir que hay que aplaudir cuando se juega mal, ni que haya que vivir de esos 16 títulos(casi la mitad de los disputados) sin pensar en nada más, pero silbar a quien lo está intentando todo no parece el mejor remedio para conseguir que mejore.

     Nos hemos negado a ver que la plantilla envejecía, que el estilo tenía que mutar para reinventarse, que habia que fichar piezas importantes y no solo suplentes, y el resultado empieza a verse.

     Por fin parece que el cambio de ciclo está llegando y que en el puente aéreo han venido los peores vicios de nuestro rival. Malas caras, broncas con la prensa, entrenadores en la cuerda floja, y tristeza, mucha tristeza.

      La única ventaja que tienen allí es que Florentino tiene un palco que en Can Barça nunca podremos tener, y que allí se hacen negocios(Bárcenas dixit) que en el nuestro ni siquiera se plantean.

     Pero también es cierto que alli, cada partido van 90.000 personas a animar a los suyos, que en liga copa y Champions(de pago, por cierto) nunca hay entradas, y que forman un ambiente que en el Camp Nou solo vemos cuando vienen los blancos, y si pidiéramos el dni a los que acuden al campo nos sorprenderíamos de la escasez de coincidencias con el carnet de socio.

     ¿Qué nos está pasando? ¿Hay solución? ¿Volveremos a los fichajes de cada temporada, a los “aquest any si” de mi juventud, a celebrar una copa como un éxito?

     Ayer, ante un Leganés ordenadito, que por algo es una de las cenicientas de la primera división(con el mérito que esto de por sí tiene en una ciudad pequeña) vimos a un Barça irreconocible, con 10 extranjeros, en el que la cantera se limitaba a Messi, Rafinha y Sergi Roberto, y en el que el estilo parece haber pasado a mejor vida, sin que la nueva idea acabe por imponerse.

     Y Luis Enrique, con rostro agotado, parece un alma en pena, dedicada a la bronca con la prensa y cuyas ideas parecen haber desaparecido, parecen haberse congelado, y da la ensación de que  el equipo ha dejado de creer en él.

     Que la Audiencia vuelva a imputar al Barça, a Bartomeu, a Neymar y a todo lo que se mueva, no es más que la consecuencia de lo comentado unas líneas más arriba, y tampoco merece la pena entrar a discutirlo. Ya hace tiempo que muchos pensamos lo que pensamos de estos temas y se confirman nuestros temores.

     En el fin de semana hemos vuelto a ver, esta vez en baloncesto, un nuevo ejemplo de lo que es capaz de hacer un palco y de lo que influyen en los árbitros que alguien les reparta unos buenos abrazos. Un abrazo bien dado ayuda a que un colegiado no vea a Llull pisando una linea y permitiéndole ganar un partido que el Andorra ya había ganado en la cancha.

     Me da la sensación de que vienen malos tiempos, que vamos a pagar en el terreno de juego (y en lo que no es terreno de juego) los apoyos extra deportivos, perfectamente legales, pero tristemente molestos para quienes deciden, y puede que como José y Putifar, empecemos a ver unas vacas flacas acercándose en el horizonte, y empecemos a temernos lo peor.

     Mucha división, silbidos y tristeza. Y Messi sigue sin renovar.

     Puro Barça
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